Esperé impaciente y desesperanzada mientras hilaba la hilaridad incontenida del inherente extraño.
Me ocupé de asuntos de elevada importancia, ordené mi vida y desenmarañé mis engaños.
No sin antes perderme a mi misma y fungir como aledaña de Hades.
No sin antes nadar por la Estigia y ahogarme en sus aguas y perder todo aliento.
Caminé ufana, fatua y altiva con el tejido entre dientes y la sequía entre párpados.
Supe palpar el etéreo antes distante y entender la quietud del alma.
Ni ingrata la dicha, ni ambicioso el afán.
Inesperado el encuentro del reflejo divino más aún bienvenido y estrepitoso al entrar.
Esperé impaciente y desesperanzada para hilar la hilaridad incontenida del inherente amigo y su innata acompañante.
lunes, 3 de agosto de 2009
martes, 14 de julio de 2009
Ahí...
Donde dormita la esperanza
donde yace la amistad
donde se guardan los recuerdos
donde se empieza a perdonar
donde revolotean mariposas
donde se aparta la realidad
donde no hay lógica, razón
donde no hay poder de decisión
donde no menguan las lunas
donde no hay cabida a la mentira
donde los sueños toman color
donde la angustia clava su espina
donde habita Peter Pan
donde marca el paso la ansiedad
donde se siente el estallido
donde nace la libertad
donde se forja la paciencia
donde busca entrar la paz
donde el entorno todo es mío
donde desborda la inquietud
donde entraste sin derechos
donde inoportunaste mis proyectos
donde hoy te guardo sin explicación
ahí, en un rincón de mi corazón.
donde yace la amistad
donde se guardan los recuerdos
donde se empieza a perdonar
donde revolotean mariposas
donde se aparta la realidad
donde no hay lógica, razón
donde no hay poder de decisión
donde no menguan las lunas
donde no hay cabida a la mentira
donde los sueños toman color
donde la angustia clava su espina
donde habita Peter Pan
donde marca el paso la ansiedad
donde se siente el estallido
donde nace la libertad
donde se forja la paciencia
donde busca entrar la paz
donde el entorno todo es mío
donde desborda la inquietud
donde entraste sin derechos
donde inoportunaste mis proyectos
donde hoy te guardo sin explicación
ahí, en un rincón de mi corazón.
martes, 9 de junio de 2009
Inocencia
Tan ingenua en mis pasos con la falsa seguridad de una sonrisa edificada sobre escombros. Y creerse dueña de lo inadueñable, nuevamente, como la más impertinente de las criaturas sin aprender del raspón que dejó atrás el súbito abur. Insensata, buscando aprisionar entre mis pequeñas manos aquello sin forma mientras se me escapa de entre los dedos buscando su abolengo, su matriz. Torpe niña atolondrada, distraida ante los hechos no fijé mirada en lo propuesto ante mis pies; no torné la vista al menester de mi reflejo; no capté enseguida el Peter Pan de acento inglés.
Poco sobra entre las faldas que le caen derredor, cual Caupolican aún más fornido al miserere de su son. En tonos dulces y floreados bajó su arma a mi eslabón, sacó del pecho la mansa ofrenda, besó mi mano y se levantó. Recital de prosas señeras y mentiras ataviadas incitantes al oído de la cándida presente.
Inocencia, ceguera absurda de los años que aún no pasan.
Inocencia, culpable pulcra del perdón que me arrebata.
Poco sobra entre las faldas que le caen derredor, cual Caupolican aún más fornido al miserere de su son. En tonos dulces y floreados bajó su arma a mi eslabón, sacó del pecho la mansa ofrenda, besó mi mano y se levantó. Recital de prosas señeras y mentiras ataviadas incitantes al oído de la cándida presente.
Inocencia, ceguera absurda de los años que aún no pasan.
Inocencia, culpable pulcra del perdón que me arrebata.
jueves, 4 de junio de 2009
Un minuto...

Regalame un instante mas...
o quizás un segundo entero para poder palparte y salir del sueño
o dos, para sentir tu aliento calentar mi cuello
o tal vez tres, y así tocar con mis labios tus besos
con diez alcanzaría abrazarte y saber mi aire mezclarse con el viento
con veinte mas, hermetizaría mi mundo sobre tu pecho
a los cuarenta, volaría etérea entre tus caricias.
O bien dame un solo minuto para clavarte aun mas en mi memoria
y con los párpados vallados por el miedo del olvido
perpetuar en sueños nuestra corta historia.
domingo, 31 de mayo de 2009
Los Pasos
Leonardo entró denuevo al cuarto oscuro a su izquierda; con aquella mirada tan característica llena de enojo indirecciondo, con una fe perpleja en busca de solución. No se atrevió a encender la luz por miedo a lo que podría encontrarse. Prefirió deambular guiándose tan sólo por la luz titiritante que se desplegaba a lo largo del ventanal sin ritmo alguno.
Escuchó que alguien entraba y no esperaba cuestionar su existencia ni mucho menos encontrar ahí respuesta a la suya. Pero al menos tendría compañía en su oscuridad, eso le tranquilizaba.
Tan pronto escuchó los pasos acercarse giró con el ademán de seguridad que le había faltado en ocaciones anteriores. No cuestionó la identidad del ser extraño, tan solo caminó en su dirección. Pronto se dió cuenta que su potencial compañía se redirigía a la puerta. Se detuvo y resolvió seguir en lo suyo, olvidando que alguien había entrado a la habitación.
En medio de su resolución, olvidó suprimir l alegría que aquellos pasos, lejanos, constantes, le habían ocasionado. Y en la penumbra inició una nueva búsqueda sin saberlo, sin siquiera sospecharlo.
Fue así que perdió el hilo de sus ideas, perdió la noción de lo que buscaba anterior a los pasos. Anhelaba escucharlos de nuevo pero esta vez, deseaba que quien dirigiese la marcha se quedara suficiente tiempo como para poderle extrañar.
domingo, 3 de mayo de 2009
"La princesa está triste..."

"La princesa está triste... ¿Qué tendrá la princesa?"
¿Sería la muerte que tocaba tan cerca de su corazón,
las preocupaciones de números imperfectos
incapaces de comprar su ilusión?
¿Sería el cansancio que trae consigo la sonrisa perfecta,
la vanidad que entregaba sin remordimiento
a cambio de más de una galleta?
¿Sería el lamento de un pasado que prevía estabilidad y compañía,
la envidia del campaneo a proximidad
o la hilaridad de nueva vida?
¿Sería el llamado de su patria extrañado sus pisadas en el suelo,
aquellas viejas amistades sin pretensión ni agenda
que sabían brindar consuelo?
¿Sería el silencio de la noche escondido tras trabajo continuo,
la impersonalidad perpetuada en computadores
mediante diálogos exiguos?
¿Sería el frío que recorre su piel o acaso el beso en su boca,
el amor rodando en su lengua sin autor ni destinatario
repeliendo en su afán todo lo que toca?
Darío nunca dijo qué agobiaba su ojos,
tan sólo que en llantos se ahogaba su andar
confiemos que a esperas de aquel caballero
la princesa sonría y no vuelva a llorar.
miércoles, 29 de abril de 2009
Continuum

Longing for his warmth,
the smooth skin that once was one with mine,
those soft kisses that were filled with passion
prolonged by the slow delivery of the night ahead.
Yearning for the laughter
that resides only in my memory,
for distance has maimed the continuity of exchanges
and priority has taken the place of the urgency of want.
In the midst of the vacant space
occupied sporadically by the frustrations
brought on by the denial of his company
with little sight of relief near in time.
Tapping my fingers while staring at a still screen
hoping for its change awaiting for a message,
the allowance of pursuit, a sign of reciprocity
towards the pretentions of much needed space.
Holding on to the few recollections left
of a night of inebriety and a morning of exhaustion
knowing only of pleasures withheld
and satisfactions delivered.
Tied down by possibilities, maybes,
the few shared interests, the erotic dreams,
the extended conversations, the illusion
found in the engrandment granted by time and separation.
If I said no, would he then come to me?
His shortsightedness prolongs my pursuit
and feeds my hunger for mystery and space.
Possibilities and maybes, oh how I love them!
the smooth skin that once was one with mine,
those soft kisses that were filled with passion
prolonged by the slow delivery of the night ahead.
Yearning for the laughter
that resides only in my memory,
for distance has maimed the continuity of exchanges
and priority has taken the place of the urgency of want.
In the midst of the vacant space
occupied sporadically by the frustrations
brought on by the denial of his company
with little sight of relief near in time.
Tapping my fingers while staring at a still screen
hoping for its change awaiting for a message,
the allowance of pursuit, a sign of reciprocity
towards the pretentions of much needed space.
Holding on to the few recollections left
of a night of inebriety and a morning of exhaustion
knowing only of pleasures withheld
and satisfactions delivered.
Tied down by possibilities, maybes,
the few shared interests, the erotic dreams,
the extended conversations, the illusion
found in the engrandment granted by time and separation.
If I said no, would he then come to me?
His shortsightedness prolongs my pursuit
and feeds my hunger for mystery and space.
Possibilities and maybes, oh how I love them!
Suscribirse a:
Entradas (Atom)